Por: Anabell Tinajero Avilés.
Morelia, Michoacán., a 10 de mayo de 2b025.- “Mi mamá es especial”, sí, como tu mamá, y es que parecieran que fueron hechas con el mismo molde, pero no, cada una de ellas es especial, fueron creadas específicamente para esas familias que formaron y guiaron.

A veces no son tan perfectas como los hijos quisieramos pero seguramente tampoco somos esos hijos perfectos que ellas soñaron ese primer día que nos abrazaron.

Recuerdo a mi madre perfectamente, siempre trabajando, corriendo de un lado para otro, con prisa, cansada, pero siempre ahí, con nosotros.

Fue un pilar importante en los tiempos dificiles, una excelente compañera de mi padre, que se sumó para sacar adelante a sus hijos.

Exigente, muy exigente diría yo, hoy lo comprendo, quería lo mejor para mi y mis hermanos, como ella dice “a lo mejor no me sé comunicar”… pero bien que le entendemos.

Hoy a sus años, la veo firme, trabajando día a día, como le enseñaron sus papás, a quienes por cierto nunca dejó y quienes la apoyaron en cuidarnos para que ella pudiera irse a cuidar su tienda, la imprenta y el periódico.

Fuimos una familia unida, siempre con los abuelos, a quienes disfrutamos hasta sus últimos días.

No soy mamá por la gracias de Dios, pero mi madre Elvia y mi abuelita Justita, me enseñaron lo que es el amor incondicional de una familia y amar a Dios. Lo que me ha permitido ser mejor hermana, tia, cuñada y amiga.

Hoy trabajo en mí, en corregir lo qué sé no anda bien, porque comprendo que día a día debemos ser nuestra mejor versión. Y con la enseñanza que tengo no me puedo “rajar”.

Gracias Elvia por permitir ser mi madre, gracias por ser mi ejemplo de fortaleza, sabes, recuerdo aquellos paseos familiares del campo donde decias “y si caminamos y caminamos y caminamos, a dónde llegaríamos”, hoy te digo no sé a donde llegariamos ama, lo único que sé, es que seguimos caminando juntas. TE AMO.
Gracias, gracias, gracias 🙏

